Mostrando las entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 27, 2007

I Am Trying To Believe

hello america.

wake up.

wake up for another day. this makes the 5000 day after the war. 5000 days after tinseltown shone for a final blaze of radioactive glamour. 5000 days after the beginning of the parepin age.

have all your prayers been rose to the lord? switched on your TV again? drunk your glass of water? good. you are good boys. the department of morality would be proud of you.

i chose not to drink water. not to drink parepin.

now i´m clever.

now i´m sharper.

now i see all is going through the motions.

and i can tell you see a lot of deep shit when you are on the other side of the mirror. i can see the lies. the manipulation. all the rotten pillars of the new american dream. some drug- induced dream. their dream, not ours. the dream of some maniacal engineer who thought that he could be the substitute of god. or stick it down our throats, until we were so suffocated we couldn´t complain.

(i saw a police smashing the brains of a poor muslim kid. his only crime was being in his way).

parepin made me numb and clumsy. it gave me headaches so strong that sometimes i fainted of pure pain. but i drank it, beacause the government told me it was good for me.

the government. such a bunch of hypocrtitical pigs. swimming into their own loathe. wish they drown on a tide of bile. that would be real justice, neither poetical nor brutal. not like we did on iran. just pure justice.

but one day, i just decided to let it pass. one day without water. it was tough. long. and revealing.

for one day, my senses wern´t bloated. the headaches gone.

for the first time in the parepin age, i could see.

and i didn´t like what i saw.

i woke up that day. this is the time that all of you open your eyes. before it´s too late. before free will turns only into a word in the dictionary.

would you dare to cross the line too?

http://www.iamtryingtobelieve.com

i want to believe, but i don´t want to believe alone.

miércoles, noviembre 22, 2006

Basil Poledouris (1945 - 2006)

(Música del Día: Basil Poledouris - Riders of Doom [Conan the Barbarian OST])

El poeta de la épica.


Basil Konstantin Poledouris. Nacido el 21 de Agosto de 1945 en Kansas City. Sus padres eran inmigrantes griegos. Empieza a recibir clases de piano a los 7 años. Se matricula en la Universidad del Sur de California, donde se licencia en dirección y composición musical. Allí conoce a John Milius y a Randall Kleiner, con quienes en el futuro realizaría frecuentes colaboraciones. Compone por primera vez la banda sonora de la televisiva Congratulations, It´s a Boy. Una década después, llegaría la fama: El Lago Azul, y, sobre todo, Conan el Bárbaro. Una composición potente, metálica, priamria, ajustada al canon howardiano de lo que Conan debería ser, un personaje extraído de la juventud de la Tierra y de épocas más simples y brutales. Épica magnificencia. Tras eso, llego el éxito: Amanecer Rojo, Conan el Destructor, Los Señores del Acero, RoboCop, La Caza del Octubre Rojo, Liberad a Willy, Hot Shots, Starship Troopers, Los Miserables... Una carrera llena de grandes éxitos, grandes composiciones.

El pasado 8 de Noviembre el cáncer se lo llevó, a la edad de 61 años.

Ya no habrá más grandiosidad. El timbal calla. Los pífanos bajan sus instrumentos en señal de respeto. La percusión enmudece. La épica, la magia del momento se desvanece. Los coros bajan del estrado. Y las cornetas, trompetas, trombones, viento metal, se desvanecen, se hacen cenizas. El mundo ya suena un poquito peor.

Descanse en paz.

Saludos desde OK Corral.

viernes, julio 14, 2006

Syd Barrett: Retrospectiva y muerte

El viernes 7 de Julio de 2006, el corazón de Syd Barrett, uno de los fundadores de Pink Floyd, se paró. Tenía 60 años; las causas de su muerte son todavía oscuras. Sólo tenemos una delaración de sus allegados: "complicaciones debidas a sus diabetes". Nada más; pero aunque supieramos el motivo exacto de su muerte, no evitaríamos el hecho de que ha muerto.

No pienso hacer un texto florido, con elaboradas metáforas ni pirotecnia sintáctica. La muerte no tiene nada de romántica ni merece hacerse simbología con ella. Un proceso natural, nada más, aunque sea desagradable y triste. El más odiado y temido de todos. Por ello, en un obituario no merece la pena mas que hablar de los hechos que rodean al difunto. Hechos, nada más; los juicios se los dejaremos a todos aquellos que se consideren moralmente superiores al cadáver. Ellos saben quienes son.

Roger Keith Barrett nació el 6 de Enero de 1946 en Cambridge, Inglaterra, dentro de una familia de clase media que le animó a expresarse musicalmente desde su más tierna juventud. Su sobrenombre, Syd, provenía de un antiguo batería de su ciudad natal, apellidado igualmente Barrett. A los 11 años, su padre murió repentinamente; este trágico hecho le marcó toda su vida. Muchos dicen que sus posteriores complicaciones mentales nacieron de dicha pérdida.

En 1965, formó junto a sus amigos Roger Waters, Richard Wright y Nicholas Mason un grupo. Lo llamó Pink Floyd; el nombre había surgido de la unión de los nombres propios de Pink Anderson y Floyd Council, dos cantantes de blues. Esto puede dar una idea de hacia dónde irían los tiros de la nueva banda: una ecléctica mazcolanza donde el jazz, el blues, y la psicodelia más tortuosa se daban de la mano. "The Piper at the Gates of Dawn", álbum debut, entró directamente en el puesto #6 del Top Ten británico. Sin embargo, debido a ese súbito éxito, las responsabilidades, el ritmo de trabajo, las giras, y sobre todo, su más que abuso del ácido lisérgico, la olla a presión de su cordura reventó, haciéndo su estancia en la banda inviable. Sus arrebatos psicóticos entraban en un variado espectro, desde dejar de tocar en mitad de un concierto espontáneamente, o encerrarse en su camerino con la mirada perdida mientras el resto de la banda esperaba para comenzar el concierto. A pesar de la renuencia que su amistad provocaba en el resto de la banda, el comportamiento esquizoide de Barrett llevó a buscar el apoyo de David Gilmour, un viejo amigo de Syd, como guitarra suplente, y en última instancia, como sustituto de Barrett. Esto ocurriría en enero de 1968.

Durante unos años, en concreto hasta 1972 estuvo realizando trabajos en solitario; tan errático como en su etapa con Pink Floyd, durante esa etapa dos únicos albumes vieron la luz: "The Madcap Laughs" y "Barrett".

Tras eso, y diversos -y fallidos- intentos para recuperar la chispa (nuevo grupo, vuelta al trabajo en estudio, etc), dejó definitivamente la música. Volvió con su madre y su hermana a su Cambridge natal, donde se dedicó a la pintura, una de sus principales expresiones artísticas, a la jardinería, y en general a llevar una vida tranquila y sigilosa. Rehuía visitas, escapaba de la presencia de fans y reporteros y no quería saber nada sobre su anterior vida como músico. Renegado total, vivió hasta su muerte de manera discreta y recogida.

La última gran historia que surgió de su peculiar y acelerada existencia (una carrera condensada en diez años, seguida de una jubilación autoimpuesta, casi una condena a prisión para el resto de su vida) fue durante la grabación del disco "Wish You Were Here", la elevación nostálgica de un grupo de amigos añorantes que echaban de menos su presencia. Un individuo adiposo, totalmente lampiño (se había afeitado hasta las cejas) se presentó en los estudios Abbey Road durante la grabación de "Shine On You Crazy Diamond". Al principio, nadie lo reconoció; los integrantes de la banda tardaron en reconocer a su antiguo amigo. Syd Barrett había vuelto al seno de la banda que creó y le vio partir. La impresión de siete años de ausencia y lo que le habían hecho a Barrett fue demasiado para los músicos. Todos rompieron a llorar como bebés, incluido el habitualmente pintado como comeniños Roger Waters. Fue el último gran momento que el mundo recordaría de Syd Barrett, el homenajeado planeando como un ave de remordimientos sobre los homenajeadores. No resulta difícil encontrar conexiones místicas en el hecho, karma personificado que venía a recordar los propios pecados que buscaban expurgar. Sin embargo, todo eso se quedará en el ámbito de la divagación sobreanalizada.

A día de hoy, casi hace dos semanas que Syd Barrett murió. El mundo sigue, nada va a cambiar. Sólo podemos esperar que el artesano cósmico sea recordado lo suficiente como para que la gente no olvide que, un día, un británico de Cambridge decidió junto con sus amigos comenzar una revolución musical que cuarenta años después sigue haciendo vibrar a millones de personas.

Descanse en paz, Roger Keith Barrett.

Saludos desde OK Corral.

(Artículo cortesía de La Petite Claudine -que me comunicó la noticia- y la Wikipedia.)

jueves, julio 06, 2006

La felicidad tiene una dirección

Esta

O, por lo menos, ver a Cyndi Lauper contorneando las caderas con su look punkipop, a Damon Albarn perseguir a un cartón de leche antropomoórfico o a los Village People cantar una oda a las partylines, es para mí lo más cercano a la felicidad.

Saludos desde OK Corral

sábado, junio 03, 2006

Axl, ¿trece años para esto?

Creo que se me pasó de comentar entre estas polvorientas líneas de código, que hará un mes o así conseguí un trabajo. Un trabajo perfecto para estudiantes, además: eventual, de presencia voluntaria, cobrando bien, y en el que la carencia de esfuerzos intelectuales se ve compensada por la sobredosis de esfuerzo físico. Montador (y desmontador) de conciertos. Encima, podía asistir como espectador a conciertos antes de empezar a currar por la cara. Díganme por cual orificio de mi cuerpo van a metérmela, oiga, que me dejo. La cuestión es que mi bautizo de fuego fue nada más y nada menos que con el primer concierto de la gira europea que Guns´n´Roses daba en Madrid.

Guns´n´Roses. En fin, creo que a estas alturas de la vida es un poco fútil hablar de la banda angelina, ¿no? Los más grandes entre los grandes en los early nineties. Famosos por sus excesos, por sus demostraciones de rock en estado puro, por su abrupta separación, por la casi eternizada producción del "Chinese Democracy"... La sombra de la banda deja una estela nebulosa a medio camino entre la leyenda y el mito, y muchos veteranos opinan que fueron la última banda de verdadero rock que se paseó por los estadios de medio mundo (aseveración que me parece un tanto absurda, teniendo en cuenta la infinidad de formaciones que surgen y se disipan a lo largo de los años, y que, en mi opinión, sólo demuestran el cerrilismo de los fans más integristas y radicales) Ríos de tinta han corrido sobre ellos. No estamos aquí para polemizar de nuevo sobre sus méritos.

Resulta curioso, además que fuera un ofrecimiento que obtuviera tan caído del cielo, y que incluso me costara discusiones con una compañera de las prácticas de radio que realizo los martes. Intervención divina, o algo así. Luego vería que de divina no tenía nada, pero eso es precipitar los acontecimientos.

Así pues, me dispuse, emocionado, a observar en directo a estos monstruos. Coño, del plantel original solo quedaba Axl, pero ¡él era el corazón de la banda! ¡El alma mater! Algo tendría que quedar. Quien tuvo, retuvo, ¿no? Pues no.

Hay que decir que no estoy especialmente versado en los vicistudes de GNR. Todo hay que decirlo, soy un oyente bastante casual: alguna que otra cancioncilla, el nombre del cantante, y poco más. También hay que decir que las críticas recibidas me pareen un poco exageradas: al contrario que muchos críticos furibundos, encontré puntos positivos en el concierto, y las canciones del nuevo disco son prometedoras a un nivel artístico. Eso no quita para que el concierto fuera asquerosamente mediocre. Un concierto en el que te quedas sopa a la mitad no puede ser muy brillante, ¿no?

Sí, no es coña. Me quedé. Dormido. En un concierto. Y de GNR.

Pueden pegarme.

En fin. Mediocre. Esa es la palabra. Tras una espera de dos horas, tras la cual los improperios (un concierto sin menciones a la sagrada madre de la administración no es un concierto) y las cervezas empezaban a volar en la fría noche madrileña, se apagan las luces. Unas inconfundibles notas de guitarra empiezan a atravesar el recinto. El público se entusiama. ¡Welcome to the Jungle está aquí! Empiezan los botes, los cuernos, los coros improvisados. La banda está aquí. Y parece más numerosa que nunca: el bajo, dos teclados, el batería, y tres guitarras (¡nada menos!). Ah, y Axl. Por supuesto, él no podía faltar. Aunque se le notara un "poco cambiado":


















¿Cambio de look o demostración del paso impepinable de los años?

Peterpanismo del cantante aparte, el concierto empezó muy bien. Arrebatador, y potente. Pero, ¿qué es esto? Al rato empiezo a notar algo. Se oye mal. Bueno, más que mal: se oye con el culo. Parece que la gente no se mueve mucho. No transmiten emoción. La voz de Axl apenas consigue hacerse notar entre los coros de fans. Algo falla.
Al rato, acabo percatándome de una de las razones: el guitarrista principal. No tengo ni idea de quién es, pero acaba de reservar una plaza en mi sala de torturas particular. ¿Cómo es posible que alguien de la talla de Rose haya sido capaz de contratar a alguien tan descaradamente incompetente? En más de una ocasión desee que alguna clase de deus ex machina benevolente bajara entre rayos y truenos del cielo y le cortara las manos a semejante zoquete. La música se lo agradecería. El punto álgido, tras un Live and Let Die normalito, un Sweet Child O´Mine bastante majo, y un extracto del nuevo trabajo de la banda que demostraba que probablemente esosos momentos iban a ser lo mejor de la noche, fue la interpretación (y nunca mejor dicho, porque pondría la mano en el fuego a que se la inventó de cabo a rabo) fue el vil trabajo que el mil veces maldito pazguato realizó con Knockin´on Heaven´s Door. Tras tirarme de los pelos después de ver que ninguna clase de fuerza sobrenatural castigaba duramente el flagrante delito de violación que se estaba cometiendo contra la -posiblemente- mejor canción del repertorio de los Guns, decidí trasladarme a las gradas en busca de algo más de tranquilidad o sosiego. Tanto, tanto sosiego que me pasé prácticamente el resto del concierto sobado (luego me enteré que habían llegado a versionar una canción de Cristina Aguilera... no comments), algo que, por otra parte, agradecí bastante cuando empezamos a trabajar. Puedo asegurar que existe una significativa diferencia entre alguien que hace 16 horas que no toca la cama y alguien que ha podido descansar, por poco que sea. Pero bueno, no divaguemos. Para concluir, ya totalmente despierto, y tras un larguiiiiisimo November Rain, llegamos al final con un, esta vez sí, totalmente apoteósico Paradise City. Lastima que la energía y el buen hacer llegaran a la hora de plegar, a las 2:30 de la mañana, haciendo una hora que el metro había cerrado y un poco más allá de la quinta puñeta. Suerte que yo me quedaba.
En definitiva, mal sonido, músicos en el mejor de los casos grises y sin personalidad, solos aburridos y totalmente eternos, retraso imperdonable (empezaron a tocar cuando teóricamente tendrían que haber acabado el concierto... ole sus huevos), destrozo de clásicos... un concierto completo, vamos. En serio, Axl, ¿hacía falta que nos mantuvieras en vilo durante casi trece años para esto? Por si eso fuera poco, me has jodido mi chiste recurrente de "tal cosa ocurrirá cuando saquen el Chinese Democracy". ¡Habrase visto!
PD: Si de verdad quieren ver lo que es un concierto apoteósico, busquen en YouTube la última sensación de la red: la actuación de Daft Punk en el Coachella 2006. Simplemente acojonante. O mejor, vean una muestra:
Y aquí tienen otra:
Saludos desde OK Corral.

domingo, marzo 12, 2006

Perras del infierno y chaperos demoníacos varios

En estos momentos, todavía me estoy tratando de recuperar del impacto de la noticia. Si hubiera algun apelativo para describir el estado a medio camino entre el coma cerebral y el escojonamiento definitivo, que es donde me encuentro en este mismo momento, la utilizaría (eso es lo malo de tener un vocabulario tan reducido). Pero no puedo. Ahora mismo solo puedo darles una muestra de lo que ha provocado tamaña estupefacción:

http://www.youtube.com/watch?v=YBQK7m429S8&search=lordi

http://www.lordi.org/main.html

¿Y quién narices son estos fantoches, se preguntaran? Bien, son nada más y nada menos los que van a representar a Finlandia en la próxima entrega de Eurovisión. Qué glamour, qué estilo, qué elegancia. Me ponen burro estos sicarios del Averno, con su style chic- hellish fashion de la muerte. Aunque alguien les tendría que haber mencionado que esta temporada las hombreras de calaveras y las máscaras de piel humana surcada de cicatrices no se llevan; un buen esclavo del Demonio porta un elegante corte italiano, de Armani o Gucci. Pero, en fin, mientras sigan consiguiendo almas para su señor Satán, a nadie le importara este guardarropa un tanto anacrónico. Esto es un grupo y no los triunfitos (pronúnciese "truñitos") que mandamos nosotros, cojones.

PD: Sí, lo sé, se trata de una entrada de lo más estúpida y sin sentido. Pero, qué puñetas, no me he podido resistir a ponerla. No se preocupen, en un futuro próximo hablaré de mi "Teoría del Secundario" y de la serie de cómic español "Blacksad" en este pequeño rinconcito de la Red.